En el mundo actual, las personas están constantemente expuestas a un aluvión de información: noticias, redes sociales, mensajes. Un flujo excesivo de información puede provocar sobrecarga, disminución de la concentración y aumento de los niveles de ansiedad.
El descanso sin sobrecarga informativa permite al cerebro desconectar y recuperar recursos. Puede tratarse de un tiempo sin dispositivos electrónicos, de paseos, de estar en la naturaleza o de actividades que no requieran un consumo activo de información. Este tipo de descanso ayuda a reducir el cansancio mental.
Limitar regularmente el flujo de información contribuye a mejorar la claridad de pensamiento y a aumentar la capacidad de concentración profunda. También ayuda a tomar mayor conciencia de los propios pensamientos y emociones sin estímulos externos.
